Pasé mucho tiempo de mi vida con varios problemas digestivos, hasta que estudiando el coaching de medicina funcional me hablaron de este elixir. Desde eso no solo lo uso diariamente sino que lo implementé en el programa BEINNERGY y ya más de 3 mil personas han visto los beneficios.

El Bone Broth o caldo de huesos, es un tesoro lleno de propiedades únicas para el bienestar, es ampliamente utilizado en diferentes tradiciones alrededor del mundo. La idea de cocinar huesos es extraer nutrientes al máximo, es rico en colágeno, glucosamina, condroitina y aminoácidos esenciales, elementos fundamentales para la salud de las articulaciones, piel y el sistema digestivo.

En las articulaciones: Ayuda al tejido conectivo por su contenido de colágeno.

En la piel: Ayuda a una apariencia radiante, más firme e hidratada.

Lo que hace por la digestión te va a encantar:

El caldo de huesos es fuente de colágeno y gelatina, proteínas muy importantes para la pared intestinal, puedes imaginártelos como constructores de la pared intestinal que trabajan duro para fortalecer y reparar.

Contiene aminoácidos esenciales como la glutamina que puede ayudar a cerrar las brechas en la barrera intestinal y además regenera células del intestino, haz de cuenta que son como unos obreros cerrando y sellando el intestino sin dejar ni un huequito, para que este sea capaz de absorber bien los nutrientes sin causarnos inflamación.

Reduce la inflamación, ya que tiene glicina y prolina que tienen propiedades antiinflamatorias.

En resumen, el bone broth es más que una sopa deli y reconfortante, es clave para que tu intestino funcione como debe ser.

Formas de uso:

Lo puedes tener en los cubos de las hieleras y usar en tu latte de la mañana, en sopas, como fondo o sustancia para preparar todas las comidas.

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